vie. Abr 19th, 2019

IMSS Guerrero y el año de Hidalgo Miguel Ángel Arrieta

IMSS Guerrero y el año de Hidalgo

Miguel Ángel Arrieta

Aunque la fase más áspera de la transición de gobierno federal tradicionalmente se registra después de la primer semana de noviembre, en Guerrero algunas delegaciones adelantaron los preparativos para el relevo institucional desde mediados de septiembre en un ambiente pleno de mensajes de corrupción y advertencias de sálvese quien pueda por parte de funcionarios ante la certeza de que en su mayoría serán removidos de los cargos oficiales.
El equipo de Reyes Betancourt Linares en la delegación Guerrero del IMSS ejemplifica indiscutiblemente esa mezcla de parálisis y descontrol que acompaña a los procesos de entrega-recepción: los servicios médicos quedaron atrapados en el limbo de la transición y las decisiones administrativas están siendo tomadas por el primer círculo de colaboradores del delegado, sin apegarse a procedimientos institucionales.
Tomás Hernández Quijano, Jefe de los Servicios Médicos delegacionales, es señalado por trabajadores de unidades hospitalarias y clínicas, de imponer una relación de proveedores para beneficiar a familiares y amigos. Hernández Quijano ya estuvo sujeto a investigaciones administrativas a su paso por el IMSS Chilpancingo y pese a ello el delegado Reyes Betancourt, delegado del instituto, lo mantiene al frente de esa responsabilidad.
También ocupó cargos directivos en el ISSSTE Guerrero y al final de cuentas resultó inhabilitado para desempeñar funciones públicas.
El resultado de la falta de planeación y descontrol administrativo es visible: desde septiembre pasado cualquier cita solicitada por derechohabientes para obtener pase al servicio de medicina especializada está colapsado. Las citas solicitadas en septiembre son concedidas con fecha de espera de cinco meses.
Otro indicativo del porqué el IMSS Guerrero avanza como barco a la deriva, se localiza en el vacío de autoridad que prevalece en el hospital regional Vicente Guerrero, centro médico emblemático y núcleo en el que se concentra el mayor número de gasto y recursos humanos del Seguro Social en esta entidad.
En el Vicente Guerrero directores y subdirectores han sido rebasados por el poder delegado por Reyes Betancourt Linares en la Administradora del hospital, quien define políticas de atención, líneas de prioridad asistencial y distribución de cargas de trabajo.
El problema no es que la Administradora desarrolle esas facultades, el conflicto radica en como lo hace; impone sanciones, establece horarios y concede privilegios a quienes presumen ser sus incondicionales. En cambio, sanciona, incomoda y restringe a quienes se oponen a ser sus aplaudidores, de tal forma que ha generado una serie de conflictos laborales que afectan los servicios a derechohabientes.
El asunto ha sido planteado al delegado estatal, pero por extrañas razones Reyes Betancourt concede cada día mayor autoridad a la Administradora.
Lo peor de este contexto, es que cientos de trabajadores se han quedado atrapados en el juego de la espada y la pared ante el hecho de que la contraparte laboral de la administración del IMSS, -el sindicato-, es controlado a su vez por la Jefa de Enfermeras del Vicente Guerrero, Irene Campos Cebrero.
En la delegación XVII del Sindicato de trabajadores del IMSS, el secretario General, David Hernández Gorjón, nada más acude a realizar tareas de relaciones públicas y a firmar oficios institucionales. Los temas de defensa de trabajadores están bajo control de Irene Campos, quien paradójicamente es parte del área patronal al desempeñarse como funcionaria con un cargo de confianza, pero determina quien merece ser defendidos y quién no.
Se han presentado casos documentados en los que trabajadores del hospital Vicente Guerrero manifiestan inconformidad contra sus jefes de área, y al momento de acudir a su sindicato a solicitar apoyo o asesoría, se les notifica que primero deben ser autorizados por Irene Campos.
Lo grave de este conjunto de irregularidades deriva obviamente en una mayor afectación al de por sí contraído servicio médico otorgado a miles de derechohabientes.
Issste, Sagarpa, Sedatu y Semarnap, entre otras delegaciones, no son ajenas a lo que el IMSS ilustra. Después de todo, los funcionarios a cargo de estas oficinas saben que en el mediano plazo se reducen al máximo sus posibilidades de continuar incrustados en la nómina gubernamental, por lo tanto apresuran a llenar sus maletas con lo que más puedan.
Se trata pues del año de Hidalgo.

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